Katawa Shoujo es una visual novel atípica y un poquito polémica. Atípica porque ha sido creada por fans de las visual novel que en ningún momento han querido lucrarse por su trabajo que se ha hecho en su tiempo libre y que no tienen ni idea de qué harán en el futuro, aunque por lo pronto quieren descansar tras estar unos años con este proyecto, es decir, que es un caso parecido al de Píxel cuando creó Cave Story, pero en lugar de un único individuo, son varias personas las que están detrás.
Sin embargo, hablábamos de polémica. Esto se debe a que ellos, por mucho que no haya intereses económicos, han creado su juego como protesta por algunos de los desarrollados por empresa que no les satisfacen y para dar en un canto en los dientes a lo que suele suceder en la mayoría -porque la historia se centra en ello- y es que toda la gente es “normal”, es decir, pueden tener algún que otro problema, como cualquiera, pero en Katawa Shoujo se ha introducido el tema de las discapacidades mostrándosenos una escuela para minusválidos, para darle una vuelta de tuerca a todo y demostrar que pasan de lo políticamente correcto y que hay muchas más visiones posibles para realizar un eroge.
Si hay algo que sorprende de Katawa Shoujo ya a las primeras de cambio, antes incluso de probarlo, es que el juego ha salido para PC, Mac y Linux, algo que nunca sucede con las VN (visual novel) y que suelen quedar relegadas tan solo a PC y luego, si acaso, si tienen mucho éxito y no son de un grupo pequeño, se portan a consola. Esto se debe, además de al coste y al trabajo, a que en Japón -que es donde se producen mayoritariamente este tipo de videojuegos conversacionales- la gente no utiliza apenas Mac OS o Linux, por lo que programar para ello no es muy rentable y además, son todos bastante consoleros.
También está programado de forma que resulte cómodo de jugar, de manera que si alguien prefiere usar un mando en lugar del ratón, basta con configurarlo un poco y a tirar millas.
Historia y rutas.
En una novela lo que importa es la narración unida a su historia, como es natural, porque no iba a serlo esnifar tinta o lamer la pantalla del lector de ebooks. Por lo que en una visual novel (o sound novel como en el caso de Umineko) también es lo más importante y es que jugabilidad, poquita ya que lo único que haremos aparte de leer, es seleccionar -en ocasiones- una opción de entre las que se nos den, embarcándonos así en una ruta u otra en base a nuestras elecciones.
El protagonista, al que veremos la cara bien poco al estar todo prácticamente siempre en primera persona a través de él y sus pensamientos, tiene problemas de arritmia, es decir, su corazón está chungo y se tira una temporada en el hospital ingresado, hasta que sus padres le dicen que han estado hablando con los médicos y que para que no siga faltando a clases, pero tampoco peligre su vida, lo mejor es que vaya a un centro especial, uno al que acuden personas con minusvalías o que debe ser tratada continuamente en la enfermería de dicho colegio o bien ir al hospital que hay junto a él a escasos metros, donde también le atenderían con mucho gusto.
La historia arranca a partir del problema del protagonista y viviremos su día a día con sus compañeros, con una narración dividida en actos que variará en función de las elecciones que tomemos, como en cualquier otra visual novel, a excepción de que estamos ante una del tipo eroge o erótica con escenas picantes o subidas de tono en algunas de las rutas con algunas chicas, que si somos sensibles o preferimos obviar, siempre podremos desactivar. Para gustos los colores, que dicen.
Cada ruta nos enriquecerá un poco más y descubriremos los pequeños secretos de los personajes que nos rodean, aunque hemos de saber que en realidad, que obtengas una te está quitando de sacar todas las demás, salvo en una partida extra, que sería como un reseteo de la vida del protagonista para llevarle por un camino diferente totalmente.
Si no te gusta el final que has sacado o te gustaría saber más de las otras chicas o sacarte el final raro en que el protagonista acaba con el único chico con el que tiene un poco de trato -además del enfermero- tendrás una pequeña ventaja en la partida extra y es que ahora podrás avanzar en rápido todas las escenas que sean repetidas y ya leyeras en su momento, para solamente ir a ritmo normal en las nuevas que no conocías una vez que vas escogiendo opciones diferentes.
Entre las chicas con las que más trato podemos tener, es decir, aquellas con las que hay ruta, tenemos a Hanako (una muchacha con la cara quemada), a Rin (una chica un poco seria a la que le faltan sendos brazos y es una prodigio con la pintura), a Emi (a la que le faltan las piernas y destaca en atletismo), a Misha y Shizune (intérprete que por algún motivo sabe lenguaje de signos y una sordomuda con malas pulgas) y por último a Lilly (una chica ciega a la que le encanta leer).
La verdad, es que lo de que cada chica más o menos destaque o le guste aquello de lo que en apariencia debería estar privada es un poco pasarse. Vale que lo hagan con una, pero ya con todas es un poco canteo, aunque en sí, cada ruta por separado no está mal.
No todas las rutas tienen la misma chicha ni la misma duración, del mismo modo que cada perfil y manera de comportarse de cada personaje es muy propia, lo cual es de agradecer, para que no nos dé sensación de hablar con palos o que todos en realidad parezcan clones cortados por el mismo patrón.
Gráficamente es bastante curioso. Mientras que todos los diseños de personajes son originales y están muy currados y con una estética manga, los fondos son, casi siempre, fotos reales coloreadas para dar sensación de dibujo realizado por ordenador con cierto realismo.
Algo que se echa en falta en el juego es un apartado sonoro más cuidado para meternos más de lleno en la historia en según qué momentos. La música apenas tiene cambios, no hay demasiada para el número de escenas que veremos, sino más bien una pista de fondo que más o menos vaya bien con todo, es decir, que esté como si no hubiera nada en realidad porque no se solapa en absoluto. Ruidos de fondo hay los justos, pero en cuanto a voces ya llegamos al punto de inexistentes.
En cuanto a los extras, está muy bien el que se nos vayan guardando todas las imágenes especiales en una carpeta, para verlas las veces que queramos y que también se nos informe del porcentaje con que tenemos cada ruta y qué fragmento nos falta, por si somos completistas y queremos tenerlo todo al 100%.
7
Conclusiones:
Four Leaf Studios intenta hacer, según ellos, una visual novel diferente, que no mame nada de las demás y en la que no exista la perfección. Además, exagera cada minusvalía con un talento innato para aquello de lo que se les ha privado, pero que pueden seguir potenciando como sea: la chica sin brazos pinta con los pies, la que no tiene piernas correrá gracias a las prótesis... No obstante, su juego, como tal, aunque no consigan su propósito (puesto que ya hay visual novels de todo tipo que también tratan temas dramáticos y de minusvalías) es bastante recomendable para aquellos a los que les guste leer y tengan paciencia, porque una VN es bastante tranquilita y sin acción siempre, así que nadie debería esperarse graficazos, vídeos a cada momento y a saber qué más.











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