Dentro de cada uno de los dos modos de juego en offline hay tres submodos, con pequeñísimas variaciones y que van explicadas en el propio menú de selección. En resumen, se puede decir que son variaciones gráficas para que tengan una u otra resolución.
Sin embargo, las diferencias entre arcade y black label sí son mucho más notorias. Podríamos decir, sin equivocarnos, que black label es muchísimo más complejo, para jugadores más exigentes y a los que les encanten los desafíos, puesto que si en el otro podíamos ir eligiendo entre una dificultad que oscilaba de uno a tres dentro de las propias fases del juego y que se incorporaba dentro de la propia seleccionada en opciones, en black label podemos ir directamente a una de nivel 999. Además, en arcade hay una fase menos extra, y esas fases extras son muchísimo más complicadas que cualquiera de las de la historia, incluida la de cierre que es la más extensa y en la que uno debe enfrentarse uno por uno a todos los jefes finales de los anteriores lugares visitados.
Personajes, historia y manera de jugar a Deathsmiles.
Ante todo, cabe hacer hincapié en que Deathsmiles es un shmup, es decir un dispara a todo lo que se mueva y no dejes títere con cabeza, pero, más que nada, ten mucho cuidado con todas las balas y enemigos que encuentres a tu paso porque muchas veces más que atacar, tendrás que esquivar e ir salvándote in extremis de una cruel muerte hasta que, poco a poco, acabes con los enemigos.



Es toda una sorpresa que un título como Deathsmiles traspase las fronteras niponas y aún más que llegue al viejo continente. Y no sólo eso, por lo que comenta el análisis lo hace con una edición notable y a un precio realmente bueno, sin duda parece un juego que los aficionados al arriconado género de los Shoot ‘Em up van a recibir con los brazos abiertos y lágrimas en los ojos.
Sí que es una sorpresa, esperemos que sigan trayendo juegos de estas características.