(Análisis) Cave Story 3D

Cave Story es un juego del que hemos venido hablando bastante en la web y es que cada vez que pensábamos en lo raro que es que un juego indie ya no solo se distribuya de una manera que prácticamente cualquiera desde cualquier país lo pudiera jugar -que muchos de los juegos no corren la misma suerte y menos en el caso de los japoneses por entender su idioma menos gente que la que entiende como poco lo básico de inglés- sino que además éste fue concebido como algo gratuito por su creador, Píxel, y ahora ha salido en formato físico para 3DS con varias novedades que han sido implementadas entre él y la gente de Nicalis, y ha pasado a llamarse Cave Story 3D, para que nadie pase por alto que podrá verse en tres dimensiones.

Es más, incluso Píxel y Tyrone Rodríguez -productor de Nicalis- insistían en su asombro sobre este punto, y es que aún creían que podrían estar soñando porque un juego con unas características de estilo retro fuera a salir precisamente en la consola más nueva del mercado actual.

Todo un boom.

Cuando Cave Story salió por primera vez, fue todo un boom y es que la enorme calidad del juego hecho en los ratos libres de Daisuke Amaya -cuyo nick es Píxel- dejo atónito al público y al poco se llegó a traducir incluso al inglés y a portar para Mac Os, pillando así a más gente interesada aún en esa historia que él había creado con esos gráficos tan de estilo años 80 y su brillante música que siempre encajaba de maravilla con lo que quisiera mostrar.

Es más, en el idéame él mismo contó a fondo cómo fue el desarrollar un juego en solitario y qué trabas encontraba según avanzaba en su trabajo o en qué veía que tenía que currar mucho para destacar por encima de otros desarrolladores.

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