(Análisis) Katawa Shoujo

Si no te gusta el final que has sacado o te gustaría saber más de las otras chicas o sacarte el final raro en que el protagonista acaba con el único chico con el que tiene un poco de trato -además del enfermero- tendrás una pequeña ventaja en la partida extra y es que ahora podrás avanzar en rápido todas las escenas que sean repetidas y ya leyeras en su momento, para solamente ir a ritmo normal en las nuevas que no conocías una vez que vas escogiendo opciones diferentes.

Entre las chicas con las que más trato podemos tener, es decir, aquellas con las que hay ruta, tenemos a Hanako (una muchacha con la cara quemada), a Rin (una chica un poco seria a la que le faltan sendos brazos y es una prodigio con la pintura), a Emi (a la que le faltan las piernas y destaca en atletismo), a Misha y Shizune (intérprete que por algún motivo sabe lenguaje de signos y una sordomuda con malas pulgas) y por último a Lilly (una chica ciega a la que le encanta leer).

La verdad, es que lo de que cada chica más o menos destaque o le guste aquello de lo que en apariencia debería estar privada es un poco pasarse. Vale que lo hagan con una, pero ya con todas es un poco canteo, aunque en sí, cada ruta por separado no está mal.

No todas las rutas tienen la misma chicha ni la misma duración, del mismo modo que cada perfil y manera de comportarse de cada personaje es muy propia, lo cual es de agradecer, para que no nos dé sensación de hablar con palos o que todos en realidad parezcan clones cortados por el mismo patrón.

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