[Análisis] Sorcery Saga: Curse of the Great Curry God

El catálogo de PS Vita sigue su peregrinaje a las verdes praderas de Steam y uno de los últimos títulos en llegar a PC ha sido el muy sabroso dungeon crawler rogue-like Sorcery Saga: Curse of the Great Curry God.

El juego está desarrollado por Compile Heart, los creadores de la divertidísima franquicia de Neptunia, y está inspirado en la saga Madou Monogatari, otro dungeon crawler que apareció por primera vez en 1989 de la mano de la propia Compile y que, como curiosidad, también dio lugar a otra famosa franquicia, la de Puyo Puyo. Si bien Sorcery Saga llegó a las Vita europeas a principios de 2014, no ha sido hasta verano de este año cuando ha desembarcado en nuestros ordenadores.

HAMBRE DE AVENTURAS

Pupuru es una aspirante a maga que la lía en su examen final al encontrarse con Kuu, un misterioso pero adorable animal con un apetito insaciable que se ha comido el orbe que la chica debía conseguir para aprobarlo. Por si fuera poco, su restaurante favorito de curry está a punto de cerrar por las malas artes de una supercadena de establecimientos que son la comidilla de la ciudad. Lo que empieza como una misión de rescate acabará por meterla de lleno en la maldición del Gran Dios del Curry.

La historia, como os podéis imaginar, es muy ligerita, simple y alegre, recorriendo lugares comunes de los RPGs pero siempre con una sonrisa en la cara. Su fuerte sin duda es la relación entre personajes, cuyos diálogos están repletos de chistes y pullas entre ellos, con momentos estelares como Pupuru intentando ahuyentar a un enamoradizo Gigadis mientras Cliora está al acecho, Etanya se recrea en su halo de misteriosa vidente o el trío de Naan, Udon y Panna aspiran a ser héroes, todo mientras Kuu va a su bola. Se agradece que Pupuru no sea la típica protagonista buenrrollista y tenga su puntito de mala leche en según qué situaciones.

¿Y cómo pueden transmitir los gráficos ese tono alegre que destila el juego desde su pantalla de inicio? Pues con personajes chibi y una paleta de colores de lo más vibrante y llamativa. Sí, es cierto que los modelados son sencillos, los escenarios algo vacíos y los enemigos se repiten más pronto que tarde pero es muy efectivo en el género que nos ocupa y casa perfectamente con el espíritu de Sorcery Saga, construyendo un mundo adorable aunque la muerte aceche tras cualquier esquina.  Eso sí, mientras que el port tira perfecto sin ningún fallo, no existe ninguna opción para configurar los gráficos más allá de la resolución.

El apartado sonoro es toda una sorpresa teniendo en cuenta la sencillez de casi todos los apartados del juego y no lo decimos por un apartado que suele brillar en este tipo de productos como es el doblaje en japonés. Sí, los actores hacen bien su trabajo aunque no llegan a la brillantez de otros productos de la compañía, con una Yui Ogura (Rom en Neptunia) que se lo pasa pipa como Pupuru, Nozomi Yamamoto (Yukimura en Haganai) otorgando mucha personalidad a Kuu utilizando una única sílaba o Kaori Ishihara (Ram en Neptunia, Yozakura en Senran Kagura, Aladdin en Magi) como la cómicamente seria Puni. La música, compuesta por varios miembros habituales de Compile Heart, no solo ambienta cada zona dotándolas de personalidad propia sino que incorpora numerosos temas vocales que le dan un toque diferente a lo que estamos acostumbrados, ya sea con la voz decidida que nos anima cuando nos enfrentamos a un jefe o el divertido coro de monstruos cuando caemos en uno de sus nidos. Canela fina.

LA SENCILLEZ COMO VIRTUD

Y llegamos al cogollo de la cuestión, la jugabilidad. En este aspecto, Sorcery Saga toma nota del curso más básico de los rogue-like. Nos adentramos en cada mazmorra (cuyos pisos no son aleatorios en su diseño, por cierto) equipados con un arma y un escudo y acompañados por nuestro querido Kuu, que nos ayuda a atacar a nuestros enemigos e incluso con algunas habilidades pasivas si subimos de nivel haciéndole ingerir objetos. Y es que nuestro síndrome de Diógenes se disparará con todos los trastos desperdigados por cada planta, sea en el suelo, cofres o tras derrotar a algún enemigo. A nuestra disposición tenemos pociones que curan o nos otorgan alguna ventaja, equipamiento, materiales o ingredientes para cocinar curry, que aumentará nuestros parámetros de forma temporal. Por desgracia, nuestro inventario tiene un espacio limitado por lo que tenemos que escoger con qué quedarnos y qué dejar atrás o, mejor aún, con qué alimentar a Kuu, aunque algunos objetos sean perjudiciales para él. Como es la norma en el género, si morimos en la mazmorra, perderemos todo lo que hayamos encontrado excepto nuestro equipamiento… a menos que Kuu esté inconsciente cuando fallezcamos, pues entonces sí que perderemos absolutamente todo. Además, cada vez que salimos de una mazmorra, el nivel de Pupuru y Kuu se reinicia.

Pero para morir primero tenemos que salir derrotados en nuestros enfrentamientos en la mazmorra. Todos los movimientos y ataques se producen en un sistema de turnos, por lo que podemos tomarnos nuestro tiempo para decidir qué hacer. El control es sencillo, con un botón para atacar y otro para usar habilidades que adquirimos al conseguir algunos objetos especiales. También debemos tener cuidado con trampas o pisos con limitaciones especiales (los enemigos tienen el doble de turnos, no se pueden utilizar habilidades u objetos, etc.).

Como en cualquier rogue-like que se precie, lo más importante para sobrevivir es conseguir un buen equipo, algo en lo que podemos confiar si mejoramos el nuestro fusionando armas y escudos en nuestra habitación antes de salir de aventura, y tener algo de suerte, lo que escapa a nuestro control y varía mucho en cada viaje, aunque casi siempre tenemos alguna vía para sobrevivir o escapar. Eso sí, si te ves rodeado por monstruos durante tres pisos seguidos, te hará falta un milagro.

Pero no te espantes, Sorcery Saga hace gala de su sencillez evitando la frustración por todos los medios posibles. Además de objetos y habilidades para escapar cuando te plazca, aumentar el tamaño de tu inventario o asegurar que no pierdes algunos de tus tesoros más importantes, la vida se regenera automáticamente en cada turno, hay portales de escape cada ciertos pisos e incluso mercaderes.

Más allá de explorar cada mazmorra, lootear todo lo que se pueda, mejorar tu equipamiento y cocinar curry, apenas hay ninguna otra mecánica reseñable, lo que acentúa la que puede ser la mayor virtud y, a la vez, el mayor defecto del juego: su sencillez. Es perfecto para los novatos y permite partidas rápidas que nunca cansan pero apenas tiene profundidad y se puede abusar bastante de ciertos métodos una vez los descubres. No satura, es agradable y divertido para un rato. Además, por sencillo que sea, nunca te quita la satisfacción de conquistar mazmorras.

De hecho, el juego no se puede catalogar de difícil. Sí, a veces puedes sufrir muy mala suerte pero si te tomas un mínimo de tiempo en mejorar tu equipamiento, llevas un par de objetos útiles y no te descuidas en subir de nivel a Kuu, acabarás arrasando todo a tu paso, llegando a eliminar al jefe final en tres golpes si acumulas las suficientes ventajas.

Además, tampoco es muy largo. Depende de la suerte y lo experimentado que seas en este género pero Sorcery Saga dura entre 15 y 20 horas, aunque seguro que hay gente capaz de bajar de esa cifra. Hay muy poco contenido adicional más allá de una mazmorra desbloqueable tras el final y algunos objetivos a cumplir pero que consisten básicamente en superar mazmorras o crear objetos un numero determinado de veces.

7

Conclusiones:

Puede que Sorcery Saga no sea el rogue-like más brillante y complejo del mundo pero precisamente en su sencillez está su fuerza. Es perfecto para los que quieran debutar en el género y su tono alegre y ligero engancha bastante con una jugabilidad limpia que no pone obstáculos a la diversión. Puede que se quede corto para los expertos pero hasta ellos encontrarán un plato apetecible aunque breve.

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