Corpse Party, una grata sorpresa que deja los pelos como escarpias

Corpse Party es un juego descargable que ha lanzado recientemente XSEED en América y que saldrá este miércoles en la PSN en Europa para desempolvar la PSP con un auténtico juego de terror que os dará temblores, os hará crear mil hipótesis sobre lo que se relata en la historia, en el que iréis con pies de plomo y acojonados por si acaso morís y sacáis un final malo de los muchos que tiene…
Yo, ya antes de que saliera, en cuanto descubrí su existencia me sentí verdaderamente interesada. ¿Un juego con estética manga bastante macabro, con ambientación de terror y con rollo Higurashi o Umineko donde uno precisamente no se corta ni un cacho, a pesar de que precisamente mutilaciones pueda haberlas en cantidades industriales? Me lo pido, así de claro.

Cuanto más leía del juego, más me interesaba. Cuando caí en la página oficial del juego, ya me gustaba su musiquita de fondo, muy acorde con una aventura conversacional y de exploración. Además, de rebote descubrí que por mucho que el nombre de 5pb entrase por los ojos y sea con lo que uno que esté medianamente metido en esto de los videojuegos japoneses, en realidad el juego no era de ellos, sino que para el remake de la versión que a nosotros nos llegará, se pusieron en contacto con sus verdaderos creadores, unos chicos (GrisGris) que en el año 1996 lo realizaron desde la herramienta gratuita -muy de moda justo a finales de los 90 y principios del 2000- conocida como RPG-maker, a pesar de que el juego ni sea un rpg, ni pretenda serlo.
Survival horror es algo que en muchas ocasiones se utiliza mal y muy alegremente. Quiero decir, en cuanto hay un par de escenas escalofriantes o bichos por ahí y hoy día con los zombies de moda es algo que ocurre mucho- hay gente que dice que eso es un género, pero yo diría que es más una pequeña descripción o una puntualización de lo que tendrás por ejemplo en una aventura como Silent Hill o Resident Evil (dos grandes referentes), pero también es válido para un juego de puzles con aventura conversacional como Catherine y, desde luego, es perfectamente legítimo aplicárselo a Corpse Party, un juego con una ambientación y narración que sin duda está lleno de intriga y nos cargará el estómago de cosquilleos debido al nerviosismo ante aquello que puede sucedernos, como encontrarnos vísceras, esqueletos, fantasmas, amenazas, traiciones, posesiones infernales, suicidios, homicidios…

Corpse Party hace de nosotros lo que quiere. Nos deja falsos mensajes, aunque en ocasiones realmente nos da consejos. Además, aunque la historia se nos presenta con nueve personajes (cinco alumnas del instituto Kisaragi, tres compañeros de éstas y una profesora de inglés que acaba de terminar su carrera y está de prácticas) en el colegio Heavenly Host podremos encontrarnos con más gente -no mucha más, todo hay que decirlo- que liará aún más la madeja para que tengamos más preguntas en los primeros arcos. Pero creo que ya basta de soltar cosas sin comentar cómo empieza la historia y algunas cositas más que pueden interesaros y crearos cierta expectación ante el análisis que llegará en unos días, a juego pasado, ya que todavía me hallo ocupada con él para explotarlo todo lo posible antes de tener un auténtico veredicto lo más objetivo posible en nombre de SavePoint, más allá de lo que es mi opinión personal que hoy estoy expresando en estas líneas.
Las supersticiones unidas a las antiguas leyendas de terror sobre casas embrujadas o colegios encantados son algo prácticamente universal, sobre todo si hay algo medio abandonado o con algo medianamente fuera de lo corriente a lo que agarrarse para defender tu idea tanto si lo crees realmente como si es para acojonar a los demás. Aparte, los japoneses, maestros del género de terror -especialmente en terreno audiovisual- son unos auténticos enamorados de ese tipo de historias y les encanta contar precisamente cosas sobre todo lo paranormal.
Precisamente, Corpse Party empieza cuando Ayumi, la delegada de clase del grupo 2-9 del instituto Kisaragi, reúne a seis compañeros para hacer un ritual de protección ante cualquier mal, debido a que tienen miedo porque en el mismo lugar en que está su centro de estudios, treinta años atrás hubo un colegio donde parece ser que hubo misteriosas muertes y desapariciones y cerró tras no se sabe muy bien qué. Eso sí, justo después de que Ayumi explique todo lo que sabe acerca de ese suceso, poco antes de empezar el ritual en sí, aparece la hermana pequeña de uno de los que estaban en ese grupo y la profesora de inglés de todos los que en primera instancia estaban allí, por lo que terminan siendo nueve los que deben decir, cada uno de ellos, nueve veces una frase, romper un muñeco protector de papel y guardar bien el cacho que les corresponda como amuleto.

Al hacer esa misteriosa ceremonia, contra todo pronóstico resulta que sí sirve para algo, pero es precisamente para crear una brecha dimensional y que tras un terremoto, terminemos con el grupo separado en Heavenly Host, el tétrico y terrorífico lugar que tanto temían.
Una vez allí, toca manejar a los personajes según vayan apareciendo y enterándonos así de cómo es cada uno, cómo habla, cómo se comporta, qué inquietudes tiene… para que descubramos, a través de ellos y de sus miedos, qué pasó exactamente en los años 70 en aquel lugar que tiene una estética arquitectónica igual, por la que parece no haber pasado el tiempo, pero donde sí pasa porque uno no tarda en darse cuenta de que el hecho de que los chicos de Kisaragi hayan terminado allí no es un hecho aislado, sino que lleva ocurriendo lo mismo con bastante frecuencia y hasta hay notas y periódicos con los que podremos descubrir cómo murieron algunos de los que llegaron a estar allí en algún momento o hacernos un poco a la idea de qué pudo suceder hace tanto tiempo para que ese lugar siga encantado y matando a la gente.
Me encanta que en Corpse Party haya una ambientación con la que te metes tan de lleno, aunque para jugarlo como es debido lo mejor es hacerlo en casa sin muchos ruidos que nos distraigan, por más que haya salido para una portátil como es PSP. Los gráficos cuando salen con la estética manga en 2D bien dibujados y no como sprites cutrosos, está francamente bien, aunque los sprites también cumplen su papel en cuanto a lo que es movernos por ahí en ese colegio con diseños tan propios de colegios antiguos japoneses, con todo de madera, donde los propios crujidos de ésta al estar medio rota, no hacen sino provocar más nervios y es que, precisamente, su apartado sonoro es increíble. Los ruidos de fondo, unidos a la música y sobre todo al estupendo doblaje lleno de pasión -con voces en su idioma original- meten de lleno al jugador, pudiendo incluso provocarle canguelo o que llegue a soñar con Corpse Party (como es mi caso o el de mi marido, al que he enganchado para compartir teorías).

Su división en capítulos es genial para irnos mostrando arcos con preguntas y respuestas y también porque en cada episodio hay varios finales con los que podremos tener información relevante, aunque tan sólo uno de los finales es el considerado bueno y que nos dará la llave al siguiente capítulo. Por más que se llame “final bueno” eso no significa que en él no termine todo siempre de una manera brutal y en muchas ocasiones con muertes de por medio o con cierta información que nos dejará rotos.
Este título es una grata sorpresa a nivel de jugador y en esto sí que no es solo para mí, ya que si uno investiga un poco, se dará cuenta de que los foros de XSEED (así como unos cuantos rincones más de internet) están llenos de gente enganchada que cuenta lo que le ha pasado, qué cree que sucederá en el futuro, o intercambian simplemente opiniones. Es más, el éxito en América ha sido abrumador, ya que ha estado el primero más vendido de los digitales y en algo de estas características, para hacerse un hueco en el mercado, es más que inesperado.
Por último, tan solo quiero decir que hay un manga en Japón, publicado por Square-Enix basado en este juego y que en este mismo año salió precisamente allí una secuela también para PSP, que si todo va bien, también nos llegaría a los occidentales. Aunque eso sí, ni idea de si es secuela a partir del final que haya en este juego o más bien cambia los arcos por otros diferentes, ya que repiten los personajes de Kisaragi.
Aunque termine soñando con tijeras, sangre, vísceras y niños cabrones, ante juegos de esta calidad, me quito el sombrero, ya que está todo tan bien relatado y te deja los nervios tan a flor de piel, está tan bien hecho en ese sentido, que no puedo más que aplaudir por lo bien que juega Corpse Party con la psicología del jugador sin que haya casquería innecesaria ya que si bien hay momentos bastante gores, no están metidos con calzador ni sobran para nada. Creo que esto, lo pensaron los de GrisGris un poco como el título de la película de Zemeckis, me refiero a que igual pensaron en un mensaje como: la muerte os sienta tan bien…


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