[Análisis] Crescendo
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Una nueva visual novel de las editadas por Jast USA ha caído en nuestras manos tras My Girlfriend is the President. Crescendo salió en 2003 como simulador de citas (dating sim) de la mano de G-Collection, pero dos años después se revisó un poco la parte gráfica y se incluyeron voces para los personajes, habiendo llegado a occidente precisamente esta versión en la que nos encontramos solamente un par de nombres propios de actrices de doblaje que hayan trabajado en más videojuegos y en series de animación, ya que al haber escenas con contenido sexual, el resto optó por utilizar un pseudónimo, que es algo bastante habitual con este tipo de juegos eróticos, a pesar de que en Crescendo no hay precisamente muchas escenas subidas de tono y ni una de ellas está metida con calzador, sino que la historia está contada de manera que las que hay están justificadas.
En Crescendo (Crescendo ~永遠だと思っていたあの頃~ en el original) controlaremos a Ryo Sasaki, un joven estudiante que está en sus últimos cinco días de instituto antes de ir a la ceremonia de graduación y decidir si continuará con sus estudios o qué hará con su vida, pero sobre todo, son cinco días vitales y fundamentales en los que a raíz de sus recuerdos y vivencias con algunas mujeres de su entorno, podrá estrechar lazos con alguna de ellas y terminar con una bonita amistad aprendiendo cosas interesantes de ella que de otro modo no llegaría a descubrir jamás o llegando incluso a tener un noviazgo.
Aunque es un juego bastante corto (unas tres horas por ruta y todo el texto compartido puede pasarse rápido una vez que ya se haya leído) es muy rejugable y tiene diez finales diferentes, dos por cada una de las chicas (bueno y malo) y una vez sacados al menos uno con cada una, se nos desbloqueará una ruta secreta con otro personaje más, Miyu.
Una historia muy verosímil.
Estamos ante un título para mayores de dieciocho años, que está centrado en dar una historia con temas adultos para el público al que va dirigido. Así, nos encontraremos con que hablan sin tapujos de cosas como la prostitución, los matrimonios concertados, el incesto, las adopciones, las familias rotas, las separaciones, las violaciones, etc. Aquí no estamos en el monte con Heidi correteando con su perro y su cordero, ni todo son risas, aunque desde luego tampoco todo son llantos.
No volaremos en una nave espacial por el espacio sideral, ni saltaremos en el tiempo, ni desafiaremos las leyes de la física. La historia es mucho más humana y racional y trata de la soledad desde distintos puntos de vista y con distintas formas de vivir la vida, sufriéndola así de una manera u otra, pero teniéndola latente todos los personajes que aparecen en el juego, empezando, cómo no por nosotros mismos en el papel protagonista con un chico indeciso y con no muy buena fama, pero con grandes amigos igualmente.
La cotidiana vida de Ryo está a punto de cambiar y está en nuestra mano y en las decisiones que tomemos, el llevar a este adolescente por un camino u otro, pudiendo cambiar incluso ligeramente algunos recuerdos para que, al modificar algo el pasado -tras mostrársenos diversos flashback- eso repercuta en el momento presente y en nuestra relación con las distintas chicas con las que hablemos.

Cabe decir también que cada ruta de cada una de las chicas es independiente de las demás, a excepción de las dos más protagonistas que conformarían un triángulo amoroso y que son historias bastante entrelazadas.
A diferencia de lo visto en otros títulos del mismo género, enseguida sabremos en qué ruta estamos y no nos quedará ninguna duda de ello, a excepción de saber si acabaremos con el final bueno o con el malo. No obstante, eso no le quita emoción para nada a la lectura, plagada de conversaciones naturales y creíbles y con una excelente narración con varias sorpresas y momentos dramáticos que se potencian en nosotros al acompañarse ese texto de imágenes con unos personajes muy expresivos y unas buenas voces que hacen un papelón.
Para los más fans del género y que sean muy exigentes con el peso que tiene cada opción que vayamos tomando, debemos apuntar que cada respuesta que demos, cada cosa que decidamos hacer, siempre nos dará algo de manera inmediata a modo de datos que de otro modo no obtendríamos o incluso cerraríamos por completo una ruta para estar en otra sin vuelta atrás.
Gráficamente el juego no está nada mal, los diseños de los personajes están bastante bonitos y sobre todo gozan de una enorme expresividad, teniendo aparte bastantes fondos para ambientar mejor la historia que se nos cuenta y las imágenes CG especiales que se desbloquean y van a parar a la carpeta de extras son especialmente chulas, notándose el curro que lleva detrás.
Sin embargo, lo más destacable de Crescendo además de su historia, adictiva de principio a fin en cualquiera de las rutas y que además da sensación de irse completando según más descubrimos de cada una (llegando incluso a imaginarnos una serie de animación basada en él), es su música, llena de piezas maestras clásicas de maestros como Chopin o Haendel que pegan de una manera fabulosa siempre, habiendo recibido unas pequeñísimas variaciones y escogiendo temas instrumentales muy conocidos para que incluso, los no expertos en música, se dieran cuenta de que eso les sonaba de cuando estudiaron algo alguna vez o como poco de películas o de obras teatrales.
No es de extrañar el empeño en hacer que la música sea tan conmovedora y que nos entre por los oídos de esta manera, ya que el título del juego, Crescendo, está ligado directamente con la música y, al mismo tiempo, nos indica cómo cualquiera de las historietas que podemos vivir desde Ryo irá siempre in crescendo en cuanto a intensidad narrativa, conversacional y emocional.
Puede que no sea políticamente correcto y que llame la atención por la forma en que trata algunos temas (y más al ser un producto japonés), y precisamente todo eso es parte de su encanto, así que si os apetece embriagaros por una buena lectura con una banda sonora deliciosa, no lo dudéis un momento.


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