(Análisis) Boulder Dash XL 3D

No habrá una fase igual a la anterior y siempre tendremos que tener mucho cuidado ya que rocas no pueden caernos sobre la cabeza ni dejarnos atrapados sin salida, por lo que o mantenemos demasiado las distancias sin hacer que lo que las sujeta haga que se muevan, o las soportamos con nuestro propio peso, para movernos después a un lugar seguro para dejarlas caer. Esto, que suena tan sencillo, en realidad no lo es y no serán pocas las veces que uno termine rehaciendo un nivel por terminar pulverizado por una roca que se ha desprendido y ha ido a parar sobre nuestro cuerpo. En cuanto a quedarnos encerrados, tendremos que abrir camino siempre excavando, esquivar cosas con cabeza en los pasillos y pasadizos y, sobre todo, saber y tener bien aprendido que las rocas solamente se pueden mover en horizontal si no hay nada delante que les corte el paso, pero nunca se moverán en vertical por más que nos esforcemos en lanzarlas hacia arriba o intentarlas hundir hacia abajo.

En ocasiones, y ya que las fases lógicamente se irán complicando, tendremos que correr para pillar todos los diamantes y salir por patas antes de terminar de un modo que no nos gustaría, muertos o encerrados por toda la eternidad… o mejor dicho, hasta que se acabase el tiempo o decidiéramos entrar al menú de pausa y escoger la opción de rehacer fase.

Introducido nuevo para XL y que no había en el clásico, tenemos ahora cobertizos y salas cerradas a las que entrar si conseguimos la llave del color de la puerta que nos deja fuera de ellas, también hay ahora portones de una sola dirección e incluso tendremos poderes temporales para que tengamos supervelocidad o para que tengamos un gancho de un solo uso para poder empujar o atraer rocas que con un simple empujón no se fueran a mover.

Al combinarse todo esto con lo que ya había, manteniéndose su jugabilidad y su estilo, tendremos un mayor repertorio de cosas que hacer y de puzles diferentes por no tener simplemente que esquivar enemigos mientras buscamos la salida y nos llenamos los bolsillos de diamantes y, además, esta vez algunos enemigos no serán mortales, sino que tendremos una barra de vida y dependiendo del tipo de bicho con el que nos encontremos nos quitarán una porción, dos o terminaremos nadando en un mar de lava justo en el centro del infierno expiando nuestros pecados.

Al haber un número tan grande de niveles, no hay vidas en el sentido de “si te matan tres veces, tienes un game over”, sino que podremos rehacer la fase en la que estábamos en cualquier momento y empezar desde la que deseemos una vez que ésta haya quedado desbloqueada. No hay nada que nos obligue a tener un especial cuidado, porque no hay mayor castigo que el de intentar de nuevo esa misma fase, no como en el clásico en el que había que pasarse el juego del tirón aprovechando muy bien el número de vidas con las que contábamos.

8

Conclusiones:

Por ser tan diferente al resto de juegos de puzle que uno suele encontrarse por ahí y además tener tantas fases, Boulder Dash XL 3D es un juego que a los que quieran darle al coco un poco les puede atrapar desde el primer momento sin darse ni cuenta. Pero mantened vuestros dedos lejos del botón que enciende el 3D, porque podréis llevaros un mareo mayor al de cuando uno huele pintura.

3 Respuestas a “(Análisis) Boulder Dash XL 3D”

  1. Parece muy buena idea para cuando acabe todos los Picross que tengo en cola por hacer, que entre juego y juego ya me habré hecho unos 3000 distintos en total (no es una exageración en absoluto) y ya cansan un poco. No tuve la suerte o desgracia de jugar su versión clásica, así que a mi 3DS le vendrá que ni pintada xD

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