[Análisis] The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~

Tras poco más de dos años desde el lanzamiento en occidente de The House in Fata Morgana, ahora nos ha llegado su precuela. The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~es un extra que podemos encontrar a través de Steam y de la tienda de MangaGamer para el que es preferible haber jugado al título original ya que está escrito de manera que se presupone que lo leímos de cabo a rabo, que visitamos cada una de las puertas, que viajamos a través de las distintas épocas y que conocemos ya la historia de Morgana.

El primer juego de Novectacle que analizamos aquí en SavePoint fue precisamente The House in Fata Morgana. Comentábamos que es un pequeño estudio japonés que pese a no contar con un elevado presupuesto que invertir en el desarrollo, logró cautivar con un título repleto de belleza acústica con una banda sonora que no pasa desapercibida y que encajaba siempre a la perfección con cada uno de los episodios y fragmentos dentro de los mismos. Sus diseños de personaje tan cuidados como peculiares y sus fondos editados a partir de fotografías de lugares reales le daban ese punto positivo a lo visual. En esta precuela sobre la que hoy trabajamos en su texto, ha habido continuidad con respecto a lo técnico. Tenemos varias pistas nuevas de audio, que pueden disfrutarse también fuera del juego y que además se comercializan dentro de la edición deluxe de The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~ o como disco aparte para quien quiera escucharlas mientras realiza otras actividades. Aparte de estas nuevas canciones, mientras jugamos escucharemos algunas de las anteriores, para quien las echase de menos. Los gráficos, obviamente son similares igualmente. No tendría sentido cambiar ahora las características que tenía en el principal.

La historia de The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~ es, repetimos, para quienes ya vengan del juego original. Incluso en el título se nos envía la información para que dejemos esto para más adelante si no venimos de ahí. Estamos ante un réquiem, un cántico a la muerte de Morgana. Tenemos lo relatado durante el último de los capítulos de The House in Fata Morgana con una narración diferente. Coherente con todo, pero desde la perspectiva de Jacopo, de quien no teníamos tanta información. De paso hemos conocido a otros personajes nuevos que estaban unidos a él antes de que tuviera lugar el dramático desenlace: un amigo de batallas (Gratien), una prostituta de lo más risueña y algo cabeza hueca (Ceren), el señor feudal que causaba estragos antes de la revolución (Jean-François Barnier) y su cónsul (Odilon).

Todo en el juego es contenido adicional pensado para contentar a los fans. Por supuesto lo principal es la historia central dividida en varias partes y en la que se cuenta esa historia de Morgana y Jacopo. No por ello, debemos olvidarnos de un par de historias añadidas a posteriori, dentro de una zona de “regalos” o gift donde tenemos un episodio añadido de lo relevante que fue para Michel el misterioso viajero mentado brevemente en el juego original y que pasó un tiempo en su mansión; o un epílogo especial, que no es más que una historia más larga a raíz de uno de los finales malos del original, donde se nos cuenta cómo en otra vida, siglos después, Michel y Giselle están juntos. A esto aún le sumaríamos tres cuentos adicionales, en los que no tenemos imágenes, tan solo texto y sonido, que también tienen su encanto. Una vez leído todo eso, se nos desbloquea otro extra, que es como una reunión de las salas de té de Higurashi o Umineko, donde los personajes hablan entre sí de lo que les ha ocurrido durante la novela y traspasan la cuarta pared al hablar directamente con el lector sobre cómo se sienten o preguntando qué les ha parecido.

Si bien en los capítulos centrales, lo perteneciente al Requiem of Innocence abarca desde el inicio de la vida de Morgana hasta su final. el auténtico protagonista es Jacopo, un joven al que conocimos en la obra original primeramente como mafioso y después como ese muchacho al que Morgana maldeciría, así como al resto de los que de un modo u otro fueron culpables de su fatal destino. Durante la Edad Media, en esos complicados momentos faltos prácticamente de esperanza para los pobres, los esclavos viven tan solo como herramientas de sus amos, el resto de la gente malvive como puede y los ricos cada vez son más poderosos explotando a los de abajo y robándoles lo poco que tienen, incluso la vida. Desde el principio de la historia se nos cuenta cómo todo está en venta, cómo se comercializan personas, cómo se mata por un puñado de monedas. La vida de Morgana (a la que su madre siempre ha dicho que era la hija de Dios porque ella no había conocido a hombre alguno) nunca fue un campo de rosas, más bien fue un páramo repleto de dolor. Tras varios traspiés durante su más tierna infancia, después de que le extrajeran sangre de cada una de sus venas por considerarse que sanaba a los demás al haberse expuesto en el pasado ella misma como voluntaria por creer que obraba milagros debido a su naturaleza (ser la hija de Dios), termina siendo rescatada por Jacopo, que la lleva a un burdel para que esté a salvo junto con las fuertes prostitutas que se las apañaban muy bien sin ningún hombre como jefe o regidor. A partir de ese momento comenzará la metamorfosis de Morgana que, llena de cicatrices externas e internas, irá siendo cada vez más humana y feliz, mientras Jacopo le hace visitas con frecuencia para cuidar de ella, conversar y tratar de curarle lo que los cortes hicieron con su bello rostro, comprándole pomadas constantemente, ignorando los negativos comentarios de la joven.

El cambio no solamente lo sufre  esa niña de cabellos rojizos y ojos dorados incapaz de verse bonita, sino que Jacopo también va cambiando desde el mismo instante en que conoce a su compañero de copas. Al principio se ve menos, porque tan solo cuida de sus amigos y se va encariñando de manera creciente con la cría de 9 años tan obsesionada con los pecados, con el bien y con el mal; después, a partir del final del primer arco, cuando busca justicia y se rebela contra el poder, el cambio es tan palpable que asusta. Él mismo llegará a considerarse una persona diferente e incluso en una escena, ya en el último arco, frente a una Morgana completamente destrozada física y mentalmente, habla de sí mismo, de su yo del pasado, como de otra persona, como si fuera alguien ajeno a él, pero de quien quedan esos recuerdos lejanos de un tiempo que desearía que nunca hubiera quedado atrás.

Hanada Keika, ha sabido plasmar muy bien sobre el papel esas ideas que le rondaban por la cabeza. Sabíamos ya el desenlace de Morgana. Conocíamos esa dualidad que le quitaba el sueño, que tantos quebraderos de cabeza le dieron, el dilema sobre si era una santa o una bruja. Una santa a la que adorar por obrar milagros y ser capaz de curar a todos, o una bruja a la que temen y utilizan para, de todas formas, sanar sus dolencias a través del líquido de sus venas. Aun así, su autora ha conseguido extender de un modo interesante la historia con detalles que desconocíamos y, sobre todo, mostrándonos esa humanidad de Jacopo, ese dolor inmenso que sufrió desde que se separó temporalmente de Morgana hasta que se reunió con ella en una escena que trascendió todo dolor imaginable y cuyo dramatismo tocaba fuera de la pantalla, por la empatía hacia un personaje que no es un héroe, pero tampoco un villano sin corazón que merezca el peor de los tormentos. 

The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~ tiene un final conmovedor. No nos referimos al de justo antes de los créditos (que también) ni a su duro epílogo protagonizado por Maria, sino al otro, a una conversación entre Jacopo y Morgana a la que podremos acceder tan solo si hemos leído no sólo la historia principal del Requiem, sino todos sus extras, incluyéndose el distendido capítulo de despedida de los personajes hablando de sí mismos en la obra e incluso analizando brevemente tanto este juego como el anterior.

9

Conclusiones:

En The House in Fata Morgana ~A Requiem for Innocence~ abandonamos la mansión encantada durante el relato principal, pero no por ello dejamos de lado el terror dentro de una ambientación en una época poco avanzada tecnológicamente y repleta de supersticiones. Los fantasmas o la oscuridad serán recurrentes, para darle más fuerza a la dramática historia, que en nada desmerece al original. Tras leer la parte del Requiem tendremos más lectura a modo de regalos, de pequeñas píldoras sobre este mundo que nos ha vuelto a atrapar en sus fauces.

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