[Análisis] Deus ex Machina Demonbane

RosiRosi
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Deus ex Machina Demonbane, Zanmataisei Demonbane (斬魔大聖デモンベイン) o simplemente Demonbane es una visual novel de Nitroplus que ha salido de Japón gracias a Jast USA, una editora de este tipo de juegos de la que hemos hablado en varias ocasiones con títulos como My Girlfriend is the President, School Days HQ o Heart de Roommate y que esta vez nos mete en una historia erótica con robots gigantes, combates y guiños a Lovecraft continuos.

Guionizado por Gen Urabochi, el mismo que se encargó de los guiones de la serie de animación de Puella Magi Madoka Magica o de otra visual novel de Nitroplus que llegará un año de estos en inglés de la mano de Jast USA y que es Saya no Uta, Demonbane es un juego en el que este escritor se recrea demasiado en las escenas de relleno y la mayoría de las sexuales están metidas con calzador, sin embargo, la fama del videojuego hizo que se adaptara al anime con una serie de 12 capítulos y una OVA.

Lovecraft en un mundo robótico.

La historia comienza con un protagonista llamado Kurou que no es más que un muerto de hambre que huye día sí y día también de sus acreedores que le persiguen sin cesar porque está en varios listados por moroso y es que dejó sus estudios para dedicarse a ser un detective privado, pero el negocio no le funciona en absoluto hasta que un buen día, la mayor figura de Arkham toca a su puerta y le ofrece algo que él no podrá rechazar y para lo que necesita un buen grimorio, a pesar de que sus aptitudes mágicas parecen ser prácticamente nulas.

Como si con todo eso no fuéramos a pensar que realmente no es que Kurou fuera un torpe, si no que lo que sucedía es que no había encontrado su grimorio adecuado y que él aspiraba a algo mucho más grande que la gente común, enseguida conoceremos a una extraña librera y, poco después nos caerá del cielo -literalmente-, Al Azif, la chica en la que verdaderamente se centra la historia a pesar de que podamos tener dos finales con Ruri (la presidente de Arkham que nos da el trabajo) y un último un tanto descafeinado y con una historia muy cortita con Leica, amiga de toda la vida del protagonista y que trabaja como monja cuidando de niños huérfanos.

Gen Urobuchi es un auténtico fan de las historias de terror y, como tal, ha leído a uno de lo más grandes autores norteamericanos, todo un genio del género conocido especialmente por sus Mitos de Cthulhu, aunque también cuente con muchísimos relatos cortos de envidiable narración y auténticas joyas de la literatura. Por supuesto nos referimos a Howard Philips Lovecraft del que ha tomado prestados nombres y enclaves para Demonbane, comenzando por su obsesión con el Necronomicón de Abdul Alhazred del que sale la personificación, con aspecto un poco de loli, de nuestra adoraba Al Azif, un poderoso grimorio de lo más tsundere y capaz de hacer que el protagonista sea un muchacho de lo más poderoso, pero también todo un sex symbol capaz de atraer a las más lujuriosas de Arkham y a los más peligrosos súcubos que no dudarán en usar todos sus encantos para seducir y dejar bien sequito a Kurou que tampoco necesitará de muchos esfuerzos para ir cayendo cegado a la primera que le enseñe medio pecho o se lance, de la nada, contra su falo para hacerle una felación de buenas a primeras.

La insulsa historia sin verosimilitud alguna en la que todo va como a saltos y los buenos se enfrentan contra los malos de formas de lo más curiosas, pero poco interesantes, nos tendrá atrapados solo por la razón de ir desenmascarando a los personajes y ver por ejemplo cuándo salen en escena Dagon o el propio Cthulhu, más que por los combates con mechas, los diálogos o los momentos narrados.

Falto de elecciones y dividido en capítulos que en ocasiones están más vacíos que la nevera de Carpanta, este título con unos diseños geniales, será prácticamente interesante nada más para los fans de H.P Lovecraft para ver este pequeño homenaje robótico creado en un futurista mundo en el que las chicas son pequeños diablos sedientos de sexo que solamente terminan siendo dóciles cuando tienen entre las piernas lo que parece un tronco de árbol en las imágenes CG que después se quedarán en los extras desbloqueados tras finalizar la historia.

En resumen:

  • La ambientación y los diseños tienen atractivo.

  • Los guiños a Lovecraft le dan personalidad.

  • La historia tiene elementos interesantes, aunque su desarrollo sea irregular.

  • El relleno, el erotismo metido con calzador y la falta de elecciones le impiden destacar.

6.1

Demonbane es un juego con varias referencias a Lovecraft, siendo ese su punto más fuerte ya que la historia muchas veces se estanca por más tiempo del debido en otras escenas y otras veces deja lagunas en medio de cosas que deberían explicarse, además, la mayoría de momentos eróticos están sujetos por pinzas y no vienen a cuento de nada, pero al menos los diseños artísticos son de lo más bonitos.

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