(Análisis) ONE: kagayaku kisetsu e

ONE: Kagayaku kisetsu e (One ~輝く季節へ~, One ~To the Radiant Season~, One ~ hacia una época dorada ~) es una visual novel de Tactics, una pequeña compañía de la que luego surgió Key que es bastante famosa por algunos de sus juegos como Kanon, Air o Clannad que tienen series de animación bastante dramáticas basadas en algunas de sus rutas.

Tactics hizo un contrato con Kid para la versión de PlayStation y con Nexton para la de PC -que son quienes se encargaron de todo el tema de voces originales-. Este título, ya sólo con decir lo de PlayStation os tendría que hacer pensar en que tiene sus años, y así es, ya que salió a la venta en 1998 y fue tal la fama que alcanzó en Japón (que es en el único sitio que ha llegado a comercializarse) que después se hicieron cuatro volúmenes de una novela basada en esto, así como dos series de animación que se pusieron directamente a la venta en DVD sin llegar a emitirse por televisión conteniendo cuatro y tres capítulos respectivamente y siendo la segunda de ellas sobre “las rutas verdaderas”.

Por supuesto, del mismo modo que ya se habló de la importancia del argumento en una visual novel con Katawa Shoujo por ejemplo, donde nuestra jugabilidad es básicamente darle click a cada frase tras leerla y de vez en cuando escoger una opción de entre varias para, de ese modo, ir por un camino u otro y así sacarnos las diferentes rutas. En One no podía ser distinto en ese sentido y lo que más pesa es la narración, los perfiles de personaje y lo que sucede en todo momento, unido a cómo son las conversaciones, es decir, si son naturales y verosímiles o si parecen artificiales, sosas y sin sentido.

Cabe decir también que el juego, a pesar de no tener un alto contenido sexual, sí tiene relaciones íntimas de manera explícita en algunas de sus rutas y que aunque sean escasas y con el juego ya bastante avanzado, sigue siendo para mayores de 18 años, por más que en este análisis no hayamos incluido ninguna imagen de esas escenas ni vayamos a describirlas más allá de decir que existen, porque no es necesario más.

Hojas cayendo del calendario.

En One viviremos el día a día de Orihara Kouhei, un chico tremendamente vago que va al instituto porque no le queda otra y que tiene bastante don de gentes, ya que se lleva bien con todos y especialmente tiene un imán con las chicas, incluso cuando arriesga su vida chinchando a nada menos que una con muy malas pulgas, pero de enorme corazón. Eso que los japoneses denominan tsundere.

Cada día, tendremos unas cuantas escenas, que suelen empezar con cómo se despierta nuestro adolescente con su río de hormonas luchando por realizar intercambios de fluidos corporales, y normalmente terminarán con él yéndose a la cama. Además, veremos en un calendario a qué día estamos y si tiene clase o está por ejemplo en época de exámenes.

Con este método del paso del tiempo, se nos irán presentando diferentes personajes con los que interactuar según las decisiones que vayamos tomando, como por ejemplo: comer con alguna compañera en concreto, ir a las actividades del club, participar en juegos de notitas en medio de la clase, ser amables o picarones con esta o con la otra…

Nuestra partida durará de noviembre a enero, salvo en caso de desbloquear la ruta de la amiga de la infancia de Kouhei, es decir, de Nagamori Mizuka, en cuyo caso seguiremos hasta marzo y además tendremos lo que podría considerarse final verdadero, pero también el más dramático de todos.

En la historia, Kouhei va teniendo extraños sueños y visiones muy para la libre interpretación y que no están nada claros, y estos van cambiando dependiendo de con quién se vaya pegando y en qué ruta se encarrile de entre las siete posibles. Ya que hay seis mujeres a las que puede conocer a fondo (lo cual no implica para nada que termine acostándose con todas ellas, ni tampoco vamos a desvelar con quiénes lo hace) y además hay otra ruta en la que termina solo después de no saber aclarar qué quiere en su vida.

El doblaje en japonés para casi todas las escenas, te mete de lleno en él, a pesar de que tarde un poco en arrancar. También en parte porque es una Visual Novel bastante larga, de unas 1200 páginas si lo convirtiéramos a libro normal, según dijo la propia Tactics, aunque, por otro lado, cuando arranca aunque tiene momentos bastante interesantes e incluso cómicos, le sigue faltando un no sé qué de telón de fondo para satisfacerse bien, ya que la rutina con que se lleva todo, cansa un poco.

No es posible enlazar rutas, pero sí que están, en cierto modo, entremezcladas y podemos ir descubriendo cosas varias de nuestras compañeras sin que se nos cierre por completo un camino por habernos metido de lleno en otro.

Visualmente, que es una de las dos palabras que forman el estilo de juego, debemos decir los diseños de personajes son bastante feotes e incluso hay fallos de tamaño en relación por ejemplo de la cabeza con el resto del cuerpo en algunos momentos o, siempre con el personaje de Mayu, pero está lo suficientemente bien y tiene el suficiente cambio de fondos y de posturas por lo que cumple con su cometido.

6

Conclusiones:

ONE: kagayaku kisetsu e es muy largo de completar y tarda en arrancar, pero además cuando lo hace y por fin vemos bien cómo jugar nuestras cartas, nos damos cuenta de que no tiene mayor importancia esmerarse en ganar una mano u otra, ya que la rutina está siempre de fondo y no vislumbramos cambios suficientes en la vida del protagonista o una historia suficientemente interesante lejos de lo que es el día a día.

Sobre Rosi Ortega 3922 Artículos
Apasionada de los cómics, la sociedad japonesa y los videojuegos. Twitter personal: @Rosi_Ortega

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